12.14.2007

Mandragora autumnalis

La Mandrágora.

Género de plantas solanáceas, hierbas con tallo muy corto o rastrero y raíz gruesa, hojas indivisas o, a lo más, sinuadas, muy grandes, ovaladas, rugosas y de color verde oscuro; flores axilares acampanadas cáliz algo acrescente y fruto baya semejante a una manzana pequeña, redondo, liso, carnoso y de olor fétido, y raíz gruesa, fusiforme y, a menudo, bifurcada. La llamada macho (Mandragora officinalis) es de hojas de 30 a 40 cms, puntiagudas, y corola amarillo-verdosa de más de 2 cm. La llamada hembra tiene corola violeta, mucho más larga que el cáliz, pero éste tan largo como la baya, que es oblonga y menor. Las flores, al igual que los frutos, exhalan un olor vinoso muy intenso. Es una planta propia de los paises mediterráneos y templados en general. La mndrágora hembra florece en los meses de invierno y la macho en marzo. Se ha usado como narcótico por los alcaloides que contiene su raiz, la mandragorina, compuesta básicamente por hiosciamina, escopolamina y atropina. La forma de ésta, a veces antropomórfica, determinó su uso en magia y brujería.


Su nombre deriva de dos vocablos griegos que significan “nociva para el ganado”. Su conocimiento se remonta a épocas muy antiguas; aparece en el Génesis donde se indica que es eficaz para curar la esterilidad. Pitágoras la llamó Antropomorphon, que significa “figura humana”: por la forma de su raíz con dos piernas semejantes a las de un hombre. Los frutos, parecidos a pequeñas manzanas, son menos potentes y hay quién dice que se pueden comer si se hierven con pimienta picante y otras especias calientes. El jugo es bueno para poner en medicinas y colirios que mitigan el dolor de los ojos. Muchos y extraños efectos se supone que tiene la Mandrágora, como que causa preñez en las mujeres. El fruto tomado en bebida limpia la matriz. La planta era muy común en la Antigüedad y se encontró en las tumbas de los reyes de Tebas. Los griegos y romanos la utilizaron como soporífero, y se empleaba en embrujos y pócimas mágicas, propias del medioevo, momento en que gozó de una reputación extraordinaria y sirvió como talismán. En el “Herbariom” de Apuleius, se puede leer: “Para las enfermedades del diablo y la posesión demoníaca, se tomará dela parte del cuerpo de la raíz de la Mandrágora una cantidad de tres peniques y se administrarán a beber con agua caliente, y de esta forma se curarán rápidamente”
Se había empleado en dosis inferiores a 1 g de raíz en caso de trastornos del sueño. Por vía externa, se ha usado en el tratamiento de dolores gotosos y reumáticos. La mandrágora es una planta altamente tóxica, con efectos hipnóticos (similar en casi todo a la belladona). Su uso por vía interna no es aconsejable; se aplicará externamente bajo supervisión médica.

Bibliografía:
-DEA de Espasa-Calpe, 1957
-Salvat Universal
-Gran Enciclopedia de las Plantas Medicinales. Dr. Berdonces i Sierra, Tikal Ediciones


Fotografía: 11 de Diciembre de 2007 –Cuevas del Becerro (Málaga)




3 comentarios:

Anónimo dijo...

No la conocia,las hojas se parecen a las acelgas.
Con lo cual todos los dias se aprende algo, ! que bien !.
Un saludo
Sofia

la-de-marbella dijo...

Como curiosidad te diré que hace unos años durante una visita a Sevilla, una mujer me regaló raices de mandragora. El regalo venía a cuento por cierto padecimiento intestinal que no terminaba de curarseme. El caso es que la mujer aseguraba que con poner las raices bajo mi cama en una palangana mejoraria. Lo hice y mejoré rapidamente,autoconvencimiento estoy segura, aunque sin llegar a curarme. Se convirtió en una costumbre tenerla bajo la cama y sacarla solo para limpiar. Hasta que un día empezarón a salir ramas bajo el colchón y casí me muero del susto.

Dunas dijo...

Algo parecido he leido, pero sobre la cebolla albarrana (Urginea maritima). Es costumbre entre algunas gentes en la provincia de Cadiz, para curar las hemorroides, colocarlas debajo de la cama. No creo mucho en éstas cosas, pero quizás sea efectivo; algo de autosugestión, mágia, y algún que otro principio químico que se desconoce.